Tarot y videncia

Tarot y Videncia

Como sucesora de mi abuela, la primera Amelia Laroye, mi camino en este mundo no ha sido una elección, sino un llamado. Mi videncia no es una técnica aprendida, sino un regalo sagrado de mis guías, Exú y Pombagira. Son ellos quienes susurran a mi oído lo que los ojos humanos no pueden ver y quienes me permiten caminar entre los mundos para traer respuestas a quienes se sienten perdidos.

Utilizo este don con una misión clara: resolver las dudas de cada alma que acude a mí buscando guía. Sin embargo, mi trabajo no se basa en el azar. Para mí, la espiritualidad es una disciplina de respeto y jerarquía.

El Ritual y el Tarot: Un Pacto de Eficacia

Antes de emprender cualquier ritual o trabajo espiritual, mi primer paso es la comunión absoluta con las entidades. No doy un paso sin su bendición. Por ello, siempre realizo una tirada de Tarot previa para:

  • Analizar los pormenores y la raíz oculta de vuestro asunto.
  • Pedir permiso formal a mis guías para intervenir.
  • Asegurar que el ritual tenga la máxima potencia y eficacia posible, haciendo estrictamente lo que las entidades marcan.

Honestidad por encima del Consuelo

A lo largo de los años, he tenido el privilegio de ver a muchísimos clientes satisfechos que regresan y confían en mi palabra. Pero hay algo que siempre les advierto: jamás diré algo solo por agradar al consultante.

Mi boca no está aquí para endulzar mentiras. Prefiero decir la verdad, aunque esta duela. Porque solo desde la Verdad —por muy dolorosa o cruda que sea— es posible comenzar un cambio profundo. Mi objetivo no es que salgas con una sonrisa falsa, sino que salgas con la claridad necesaria para transformar tu realidad y comenzar a caminar hacia una vida más plena, consciente y Verdadera.

Si buscas respuestas reales y el respaldo de entidades poderosas, aquí estoy para abrirte el camino.

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